top of page

Guía de preparación

Antes de empezar

Lo que necesitas para practicar, y lo que no. Este es un proceso personal, de autoconocimiento y de reencuentro. Evita platicar con otras personas sobre lo que pasa en ti durante el proceso: eres un ser único, y acercarte a ti no necesita la validación de nadie.

Tiempo para ti: es el requisito prioritario. Un lugar tranquilo, sin interrupciones, donde percibas lo que pasa en ti. De 5 a 40 minutos diarios; el tiempo lo eliges tú, el compromiso es sólo contigo.

Lo que necesitas

Tu preparación

01

Tiempo para ti

Es el requisito prioritario. Un lugar tranquilo, sin interrupciones. De 5 a 40 minutos diarios: el tiempo lo eliges tú, el compromiso es sólo contigo.

02

Una silla

Segura, sin ruedas, no muy acojinada. Siéntate en la orilla, sobre los isquiones, con las plantas de los pies firmes en el piso y las rodillas a 90 grados.

03

Un tapete

Un tapete o mat de yoga para las prácticas en el piso, boca arriba. Si no puedes ir al piso, usa una cama de colchón semiduro a duro. Ten cojines a la mano: tal vez los necesites.

04

Una libreta

Libreta y lápiz; los colores ayudan. Al final de cada práctica anota tu sentir, tu emoción, tu pensamiento. Nadie leerá tus notas: sé honesto. “No sentí nada” también vale.

Seis reglas

Cómo practicar

01

Sin dolor

Los movimientos son suaves y lentos. Si hay dolor, hazlos más pequeños o con la imaginación. La atención es hacia ti.

02

Imaginar cuenta

Deja el cuerpo quieto e imagina el movimiento, como si lo soñaras. El resultado es el mismo que hacerlo físicamente. Sirve cuando hay dolor o cuando viajas.

03

Las preguntas

“¿Cómo está tu espalda?”, “¿te sientes más ligero?”. Son para llevar la atención a ti; no tienes que responderlas a nadie.

04

No repitas

Si no entendiste un movimiento o te distrajiste, déjalo. No regreses para hacerla “bien o completa”. Ve a tu sentir y anótalo.

05

Sin juicio

No tienes que justificarte ni culparte. “Hoy no entendí nada”, “hoy me reí mucho”, “hoy olvidé la práctica”: todo vale. Ser honesto contigo es lo que te lleva a tu zona de plenitud integral.

06

Lo más importante

En cada pausa y al terminar, obsérvate y pregúntate: ¿hay algo diferente en mí? Si notas algo, repítetelo y anótalo. Así creas congruencia entre sentir, emoción y pensamiento.

bottom of page